COMETA MAGICO

DIA DEL BESO

:: SIGNIFICADO :: Como Besar :: Beso Franc�s :: Pensamientos
:: Home :: Curiosidades :: Celebraciones :: Beso zodiacal

 

El beso es el primer contacto con nuestra nueva pareja. Y ese primer contacto puede llegar a ser tan importante como para decidir bas�ndonos en �l si tendr� lugar una segunda cita o no. Quiz�s sean las mujeres las que m�s importancia le den a ese primer beso.

El primer beso puede ser bastante preocupante para personas muy t�midas, que temen en extremo ser rechazadas. Para ellos un consejillo: Si quieres estar seguro que tu beso ser� correspondido, Toma una mano de tu nueva pareja y col�cala entre las tuyas. Si la retira, espera a una mejor ocasi�n. Pero si el/ella permite este contacto durante unos minutos e incluso coloca su otra mano libre sobre las tuyas, l�nzate a por ese beso. Muchas personas, sobre los m�s j�venes (y pasionales), confunden la acci�n de besar con la de pegar sellos: puro ejercicio ling��stico. Nada m�s lejos de la realidad.

El beso es todo sentimiento, y besamos de forma totalmente intuitiva, ya que no es asignatura en el instituto. Pero dentro de esa intuici�n, hay ciertas pautas l�gicas que debemos tener en cuenta, por ejemplo:

Si est�is en un lugar p�blico, evita emitir sonidos. No es muy agradable ir al cine y escuchar los sorbetones de la pareja de al lado.

Cuida tu aliento. Sobre todo si uno de los dos fuma el beso puede resultar como pegarle un lamet�n a un cenicero.

Si los dos us�is gafas, qu�tatelas antes de besar a tu pareja.

Y siempre, siempre, traga saliva antes de besar "con lengua". Los besos h�medos est�n muy bien, pero chorreando no le gusta a nadie.

Y ahora pasemos a los diferentes tipos de besos. Dejaremos, por supuesto, a un lado los besitos esos que damos por compromiso a la familia y conocidos, y que hacen m�s ruido que otra cosa. Esos no cuentan.

Los besos "sin lengua"

Son los m�s sensuales. Pero no deb�is limitaros al "muac" labios contra labios. Jugad con ellos. Atrapa uno de los dos tu pareja con los tuyos. Besa sus comisuras. Exti�ndete por toda su cara, sus mejillas, su frente, sus p�rpados... Roza sus labios con la punta de tu lengua (sin llegar a introducirla en su boca) entre beso y beso.

Los besos "con lengua"

Comportan una mayor carga sexual. Si est�n bien dados, claro. En caso contrario, casi  revuelven el est�mago y ya sabemos con qui�n no volver a salir en la vida. Porque no consisten en "meter la lengua hasta la garganta", como muchos creen. Tambi�n deber�s tener en cuenta que tal vez a tu pareja le guste respirar de vez en cuando, as� que no debemos agobiar con besos demasiado largos y profundos.

Cuando beses "con lengua" comienza introduciendo la punta de tu lengua suavemente en su boca para acariciar con ella la lengua de tu pareja. Juguetea dentro de su boca. Acaricia sus dientes, su paladar, explora su boca. Pero permitiendo que tu pareja tambi�n juegue en la tuya.

Lo mejor es alternar los dos tipos de besos para que resulte sensual y sexual al mismo tiempo.

Los besos pueden ser considerados una se�al de amor, as� que no olvides besar a tu pareja con la mayor frecuencia posible.

LEYENDA DEL BESO

Corr�a el siglo XIX cuando una parte del ejercito franc�s invade la hist�rica ciudad de Toledo. El suntuoso Alc�zar fue tomado irrespetuosamente por las tropas invasoras. Cientos de dragones entraron en la ciudad, arrogantes y fornidos, provocando temor en el pueblo. Los oficiales del ejercito franc�s, que a juzgar por los actos de vandalismo con que dejaron en Toledo una triste y perdurable memoria de su ocupaci�n, ten�an de todo menos algo bohemio. En esa �poca ocurri� la historia que les relatar�.

Entre los franceses era costumbre tomar el sol y charlar un rato, sobre sus proezas. Ya entrada la noche se dedicaban a la vida ligera para luego ir a reposar. En la Catedral de Toledo los can�nigos ten�an el laudable prop�sito de no permitirles el descanso, par lo cual el campanario cumpl�a con su repiqueteo el objetivo de molestarlos. Un capit�n disgustado fue acompa�ado por algunos soldados a terminar con aquella molesta campana. Pero algo extraordinario sucedi�, a la dudosa luz de la luna que entraba en el templo, por el estrecho ajimes del muro de la Capilla Mayor, vieron a una mujer arrodillada junto al altar. Los oficiales se miraron entre si con expresi�n entre asombrada e incr�dula. El capit�n sin atender a la visi�n, continu� su camino. no pod�an figurarse nada semejante a aquella nocturna y fant�stica visi�n que se dibujaba confusamente en la penumbra de la capilla, como esas v�rgenes pintadas en los vitrales.  Su rostro ovalado en donde se ve�a impreso el sello de una leve y espiritual demacraci�n, sus armoniosas facciones llenas de una suave y melanc�lica dulzura, su intensa palidez, las pur�simas l�neas de su contorno esbelto, su adem�n reposado y noble, su traje blanco flotante, hab�an quedado grabadas en la memoria del capit�n como la de la mujer so�ada desde ni�o. Una sensaci�n de remordimiento por no haberse acercado o hablado aquejaba al capit�n y no le permit�a conciliar el sue�o, una vez que hab�a retornado a sus aposentos. 

La noche siguiente los soldados hab�an decidido homenajear a su capit�n por su temple y valor, con una reuni�n en la posada que estaba ubicada frente a la catedral. El conjunto militar emprend�a su camino hacia la fiesta cuando al pasar por la catedral, el capit�n descubre nuevamente la figura de la doncella. Como enloquecido por una pasi�n incontrolable corri� hacia el jard�n de la catedral. Sus hombres lo siguieron y grande fue la sorpresa de todos, cuando el oficial le comenta que hab�a encontrado a la dama de sus pensamientos y que no hab�a exagerado su belleza. La exclamaci�n de asombro se escapo involuntariamente de todos los labios cuando vieron en el fondo de un arco sepulcral revestido de m�rmoles negros, arrodillada delante de un reclinatorio, con las manos juntas y la cara vuelta hacia el altar la imagen de una mujer tan bella que jam�s sali� otra igual de manos de un escultor ni el deseo pudo pintarla en la fantas�a m�s soberanamente hermosa. -No es un �ngel!- Exclam� el capit�n. -Lastima que sea de m�rmol- A�adi� otro oficial. 

No hay duda que hallarse junto a una mujer de este calibre es lo suficiente para no pegar los ojos en toda la noche. -�No sab�is quien es ella?- Pregunto el capit�n.  Uno de los oficiales alardeando de su lat�n, intenta descifrar la inscripci�n de la tumba. Pertenece a do�a Elvira de Castilla, esposa de un gran capit�n a quien mejor no recordar. Todo el grupo nuevamente emprende camino hacia la fiesta que se anima con brindis frecuentes y numerosos de espumosa champa�a. Luego de muchas canciones, carcajadas y aplausos el capit�n sigue bebiendo en silencio, como desesperado y sin apartar los ojos de la estatua de do�a Elvira. Finalmente la embriaguez parece darle coraje y comienza a ver transformaciones de la estatua en una mujer real. Ve�a que las mejillas se coloreaban como si se ruborizara por �l. Con la botellas en la mano, los oficiales siguieron al capit�n en su demente carrera hacia la estatua. -Brindo por el Emperador-  gritaba el capit�n, y acerc�ndose hacia la estatua del guerrero arrodillado junto a do�a Elvira dice - y brindo por sus armas, que tiene guardada cuando vengo a cortejar a su mujer-. Prosigui� habl�ndole a la estatua del guerrero, con una sonrisa est�pida propia de la embriaguez, -te admiro como un amigo paciente, y tambi�n por ser generoso-, acerc�ndose una copa a sus labios y despu�s de humedecerlos con licor arroj� el resto a la cara de la estatua del guerrero, goteando por las barbas de m�rmol y cayendo sobre la tumba. Los j�venes acogieron con grandes carcajadas la ocurrencia de su borracho capit�n. El oficial continu� bebiendo y fijando sus ojos en la imagen de do�a Elvira, prosigui� con una exaltaci�n creciente -�Miradla!..., �no veis esos cambiantes rojos de sus carnes?...- -�no parece que por debajo de esa ligera epidermis azulada y suave de alabastro, se esconde una pasi�n?...- - �Quer�is la vida? yo te la dar� con el ardor de mis besos-. el capit�n sent�a como real esa org�a que corr�a por su cabeza, un fuego que corre por sus venas como lava de un volc�n con los vapores et�licos, trastornaban su cerebro, y le hacia ver visiones extra�as. Esta mujer blanca , hermosa y fr�a como una mujer de piedra me incita con su fant�stica hermosura a a que mis labios le den el tesoro de mi amor solo un beso tuyo podr� calmar el ardor que me consume. 

-Capit�n- exclamaron los oficiales al verlo dirigirse hacia la estatua con la vista extraviada y con pasos inseguros, -que locura vais a hacer, basta de bromas y dejad en paz a los muertos-. El capit�n no oy� las palabras de sus amigos, y tambale�ndose como pudo, lleg� a la tumba y aproxim�ndose a la estatua de do�a Elvira, reson� un grito de horror en el templo. Arrojando sangre por los ojos, boca y nariz, hab�a ca�do desplomado y con la cara deshecha al pie del sepulcro. Los oficiales mudos y espantados, ni se atrev�an a dar un paso para prestarle socorro. en el momento en que su camarada intent� acercar sus labios ardientes a los de do�a Elvira, hab�an visto al inm�vil guerrero levantar la mano y derribarle con una espantosa bofetada de su guante de piedra.

De autor an�nimo inspirada en las leyendas de Becquer

 

< VER MAS CELEBRACIONES >

 




CometaMagico®
Contacto: Para cualquier problema t�cnico comun�cate por e-mail con el Webmaster. Si deseas dar tu opini�n o ponerte en contacto con la Redacci�n dir�gete a Cometa M�gico
� 2001 Ted White & Claudine Productions. All Rights Reserved. No portion of cometamagico.com.ar� may be reproduced without the express written permission of cometamagico.com.ar is part of Ted White & Claudine Productions. Cometa M�gico is produced by Ted White & Claudine Productions.