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Los tangos cuentan las historias m�s tristes de amor y desarraigo. Sus letras evocan las calles y esquinas de un Buenos Aires lejano, pero que ahora los visitantes tienen la posibilidad de recorrer una ruta magistral para rememorar esos viejos tiempos.
Ya que venir a la capital argentina y no visitar un club de tango puede resultar imperdonable para el turista, |
recomendamos un recorrido por algunos de los much�simos puntos que nos transportan a ese tiempo donde todo Buenos Aires respiraba Tango.
La emblem�tica esquina de San Juan y Boedo inmortalizada en el tango “Sur” ha sido cuidadosamente remodelada y funciona todo el d�a como bar.
El local construido en esa esquina en el a�o 1927, se convirti� en el s�mbolo de la cultura urbana de la d�cada del cuarenta. Por sus mesas, pasaron los m�sicos que hicieron del tango la expresi�n art�stica m�s representativa de la ciudad, entre ellos Homero Manzi.
El Museo Carlos Gardel est� ubicado en pleno barrio del Abasto, en la casa que el cantante compr� a su madre en 1927. La construcci�n est� cuidadosamente ambientada con reliquias, antiguos discos, tapas de diarios y revistas de �poca con la sonrisa del “Zorzal Criollo”. El patio, el pilet�n para lavar la ropa, la cocina, el cuarto de planchado remontan al visitante a la vida porte�a de principios del siglo XX.
El Museo abri� sus puertas al p�blico en marzo de 2003, en la casa donde vivieron Carlos Gardel y su madre. La vivienda fue reconstruida por el Gobierno de la Ciudad basados en documentos de la �poca.
Desde el 13 de marzo se puede ver una exposici�n especial que recorre las m�s de 100 grabaciones que Gardel realiz� en 1930: sus acompa�amientos musicales junto a Aguilar, Barbieri y Riverol, as� como su experiencia de grabar junto a la orquesta de Francisco Canaro. Pero esta no es la �nica actividad que realiza esta casa-museo, por lo que es muy recomendable informarse en su p�gina web. (Pueden verse m�s fotos de la muestra en este enlace)
Aunque el esp�ritu de Gardel se respira en todos estos sitios, otros puntos de inter�s reviven la historia y la obra de m�s autores y cantantes que deleitaron a los tangueros de bar e intelectuales durante m�s de medio siglo.
En el Viejo Almac�n (Balcarce e Independencia), construido en 1780, se revive la huella del inolvidable Edmundo Rivero, el “Polaco” Goyeneche, An�bal Troilo, Osvaldo Pugliese y Horacio Salg�n, entre otros. La antigua casona fue tambi�n hospital, bodega y restaurante hasta que a finales de los 60 fue transformado en la tanguer�a m�s famosa de Buenos Aires.
A la sombra del Obelisco, el viajero que vaya tras las huellas del tango puede disfrutar del club Tango Porte�o, emplazado en el sal�n del antiguo cine-teatro Metro, propiedad de la compa��a Metro Goldwyng Meyer.
La antigua pantalla de cine sirve para evocar al Buenos Aires color sepia de la d�cada del 40, �poca en la que el tango “rein�” sobre las calles porte�as. Las revividas grandes orquestas de Canaro, Fresedo, Piazzolla, De Caro, Gobbi, Biagi, De Angelis� y los inolvidables Troilo y Pugliese, junto al despliegue escenogr�fico y el impresionante vestuario, transportan al espectador a otros tiempos.
Sobre la m�tica esquina de Rivadavia y Rinc�n existe el Caf� de los Angelitos, por el que alguna vez pasaron Gardel, Razzano o Florencio Parravicini, es posible tomar un caf� y disfrutar de un cuidado show de tango con talentosas parejas de baile, m�sicos y cantantes. El vestuario y la puesta en escena transitan distintas �pocas y suelen culminar con una entra�able versi�n de “Adi�s Nonino”, en la que se lucen las virtudes del bandoneonista Lautaro Greco.
Es en San Telmo, lugar de compadritos y conventillos, donde se dan cita una gran variedad de Casas de Tango para ver bailar y escuchar a los exponentes de ayer y hoy. En su Plaza Dorrego, por ejemplo, existe una milonga solidaria a cielo abierto, la preferida de los j�venes cuya entrada es “a la gorra” y se aceptan alimentos no perecederos para comedores comunitarios.
M�s al sur, en La Boca, el imperdible paseo “Caminito” es uno de los puntos m�s emblem�ticos de la ciudad, con sus casas de colores, cantinas, artesan�as, muestras de pinturas y, por supuesto, mucho 2 x 4. La Boca fue uno de los barrios donde se origin� este baile, junto a los burdeles del puerto, y todav�a est� presente con parejas bailando en la calle. La toma fotogr�fica es infaltable.

Mucha m�s informaci�n sobre pr�ximos espect�culos en el sitio Tango Buenos Aires, del Gobierno de la Ciudad.
Visite adem�s
- Confiter�a La Ideal. Fundada en 1912, en ella funciona una milonga que comienza en las primeras horas de la tarde. El horario y la ubicaci�n hacen que sea la preferida de los oficinistas que trabajan por la zona. www.confiteriaideal.com
- Museo Mundial del Tango y Academia Nacional del Tango. Abri� sus puertas en 2003 en pleno centro de la ciudad, en el piso superior del conocido Caf� Tortoni. Av. de Mayo 833 - www.anacdeltango.org.ar
- Club Gricel. Una de las milongas m�s cl�sicas de la ciudad, donde se re�nen los grandes maestros del tango y las mejores parejas de baile. La entrada var�a, dependiendo del d�a, entre los 3 y los 6 pesos. La Rioja 1180 -www.clubgriceltango.com.ar
- El beso. Con milongas martes, mi�rcoles, s�bado y domingo a partir de las 21 hrs. Tienen cenas a precios econ�micos, y pagando una clase la entrada al baile es gratis. Riobamba 416, Tel. 4953-2794.
- Tanguero Hotel. Este hotel-boutique est� ubicado en un edificio tradicional con mobiliario de �poca y servicio personalizado para guiarlo en su visita tem�tica. Suipacha 780 - www.tanguerohotel.com
- Restaurante El Chanta Cuatro. Ubicado en el barrio Abasto, all� se reun�a Gardel con sus amigos. El show con cena va desde los US$ 120. Pasaje Carlos Gardel 3200 - www.esquinacarlosgardel.com.ar
- Sabor a Tango. Cuenta con bar, restaurante, pista de baile y escenario de dimensiones profesionales en el que se presentan afamados artistas de Tango y m�sica tradicional. Gral. Per�n 2535 � www.saboratango.com.ar
Fuente: Dar�o Silva D�Andrea diario Perfil